Compañias rápidas vs. compañias lentas

No existe dilema, el mercado ya es digital.

03 de mayo de 2018 por Damián Méndez

Basta con mirar nuestro día a día, ver nuestra interacción diaria con la tecnología, observar a nuestros hijos y si luego quedara alguna duda veamos algunos datos.

Según el “Pew Research Center” de 2015, el 67% del mercado mundial utiliza internet con frecuencia para consultar, comparar productos, obtener información, comunicarse, interactuar, y realizar transacciones entre otras. La otra cara de esta moneda es que aún existe un 33% que no lo hace. Esto se traduce en un mercado potencial de más de 4.000 millones de personas que rápidamente se sumaran.

Independientemente del rol que ocupemos cada uno de nosotros en nuestros trabajos como empleados, emprendedores, gerentes o tomadores de decisiones somos sobre todo consumidores y es por esto que la transformación digital no depende del tamaño del negocio o la industria en la que nos encontremos.

No hay duda respecto de subirse o no a la transformación digital. Aquellas empresas que no lo hagan definitivamente no podrán competir en el mercado ya que no son ellas quienes lo deciden, sino que son los consumidores quienes la impulsan.La transformación digital implica profundos cambios en la forma de trabajar y es por esto que la constante capacitación y aprendizaje hoy toma un rol clave. El ritmo es tan intenso que no podemos perder el tiempo. Lo que aprendimos en la Universidad ya no alcanza. Hace 5 años la tecnología y los consumidores eran diferentes y dentro de otros 5 lo será más aún. Por lo tanto, las empresas a la vez que debemos esforzarnos en capacitar rápida y permanentemente a los recursos que trabajan con nosotros, tenemos que ser capaces de atraer talentos con espíritu curioso y emprendedor, que tengan una alta motivación en la auto capacitación y búsqueda de respuestas. La pregunta que cabe es si nuestras organizaciones están preparadas para que nos desafíen permanentemente o cual es el esfuerzo que debemos hacer para adaptarnos.

Entendiendo que no hay fórmulas, diagramas, ni caminos certeros para llegar al éxito en este nuevo mundo, sino apenas experimentos exitosos, la permanente generación de preguntas y búsqueda de respuestas da espacio a nuevas oportunidades.

Actualmente el mercado esta tan atento a la transformación digital que los decisores dedican más del 30% de su tiempo en reuniones con proveedores, competidores, grupos de opinión, asociaciones, etc. Es que la Tecnología está avanzando a velocidades nunca antes vistas y quedar apenas unos meses fuera de mercado puede ser fatal para las compañias.

Hoy más que nunca, la información está disponible de forma gratis y en tiempo real. En el pasado, para la toma de decisiones prevalecía la intuición siendo esta una capacidad muy valorada, ya que el acceso a la información y los datos era escaso. Pero la intuición como proceso en la toma de decisiones tiene una tasa de falla mucho mayor a las decisiones basadas en datos reales y on line. Por esto es que quienes no utilicen la información para la toma de decisiones están en desventaja respecto del resto del mercado.

Por otro lado, actualmente las tecnologías están al alcance tanto de los grandes como de los pequeños, ya no existe este gap de capital porque la tecnología es cada vez más barata y accesible.

Los clientes tienen tanto acceso a la información, la oferta está cambiando tan rápidamente que los consumidores hoy son expertos, cada vez más exigentes y ansiosos. No esperan la adaptación de las empresas, es el mercado el que manda.

El avance de la tecnología en esta época de crecimiento exponencial impone un ritmo vertiginoso. La capacidad de procesamiento de los chips, las velocidades de transferencia de datos, el inminente 5G con 100 veces mayor velocidad y capacidad de transferencia transforma día a día el mercado y nos indica que esto recién empieza.

Tradicionalmente, la lucha se daba entre empresas grandes con mayor acceso a capital e inversión vs. las pequeñas más limitadas en este aspecto, pero hoy, la competencia se da entre las compañías rápidas vs. las lentas en adaptarse. Esto se hace evidente cuando vemos la penetración que están teniendo las Start-ups, ya que se tratan de compañías “nativas digitales”, que nacieron dentro de esta vertiginosa transformación digital, versus aquellas más tradicionales y antiguas que deben realizar grandes esfuerzos para adaptarse al nuevo mercado.

La transformación digital no se trata de implementar software o soluciones tecnológicas, sino que trata de repensar de forma digital los procesos, las acciones, los resultados, los clientes, los consumidores, los empleados, etc. etc.

La digitalización impone una nueva forma de relacionarse con el cliente. ¿Estamos ante una evolución o revolución? ¿Nuestras organizaciones están preparadas para esto? Quienes no se adapten no podrán subsistir ya que mientras nuestra organización se demora la competencia avanza.

La formación tradicional busca fórmulas para llegar a resultados y así es como estamos seteados, pero hoy más que nunca nos exige a repensar permanentemente nuestras formulas y estar preparados para errar, aprender rápido y volver a intentar.

El mercado YA es digital, aquel que no entienda la transformación digital, definitivamente está en desventaja competitiva.

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